Perdiéndome en tus anécdotas, estuve pensando en como comenzar a besarte.
Mis ojos rozaron la simpleza y la ternura de tu mirada,
mi alma se abrazó a la tuya de modo abstracto, sin poder tocarte.
[...] !
Una traviesa risa resuelve mis pensamientos y refleja paz y seguridad en mi mente consciente.
Amo todo en este momento, quizá porque el alcohol me afectó demasiado esta noche y escribo esto desordenadamente y estúpidamente.
Estúpidamente? Sí porque podría estar diciéndote todo esto en la cara, cuando mi mente testaruda decide aferrarse al alcohol para redactar este inútil monologo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario